Le robaron a su hijo cuando tenía 1 año. 21 años después recibe una llamada de la policía para decirle que lo han encontrado.

María Mancia vivía en California con su esposo, Valentín Hernández, y su hijo de 18 meses, Steve. Pero un día, cuando regresó a casa, había sucedido algo espantoso. Al abrir la puerta principal notó un extraño silencio y enseguida supo que algo andaba mal. Recorrió la casa rápidamente y registró cada habitación hasta que asegurarse de que le faltaba algo muy muy importante.

Steve, su hijo, había desaparecido. Pero no solo él. Su marido se había ido sin dejar ninguna nota o indicación del lugar al que se dirigía. Incluso se tomó el tiempo de llevarse todas las fotos de Steve, ¡incluso las imágenes del ultrasonido que le habían tomado durante el embarazo! María estaba devastada. Tenía que enfrentar la realidad: Valentín había secuestrado a su único hijo.

María acudió inmediatamente a la policía, pero como no tenía ninguna foto de su bebé, no había muchas esperanzas de encontrarlo. Esto sucedió en 1995, y además de las fotos en papel que le había robado su marido, María no poseía nada más. Finalmente, los investigadores encontraron una foto que les podía servir en casa de un familiar. Se trataba de una foto en blanco y negro de muy mala calidad, pero era lo único que le quedaba a María de su hijo.

El tiempo transcurría y la investigación no arrojaba ningún resultado positivo. Pasaron días, semanas, meses, e incluso años… y seguía sin noticias.

21 años más tarde, María seguía viendo la misma foto de su hijo todos los días. Su pelo negro, sus rasgos faciales… Para ella era como si el tiempo se hubiera detenido el día de la desaparición.

Hoy cumple 22 años. ¿Sería una persona feliz? ¿Tendría novia? Incluso, ¿seguía vivo?

Pero un día la policía de San Bernardino descubrió una pista que los condujo hasta la ciudad mexicana de Puebla. Allí encontraron a un hombre joven que estaba sano y salvo. María recobró la esperanza, pero trató de mantener la calma; después, de todo, podría tratarse de otra persona. Se llevó a cabo una prueba de ADN; María esperaba ansiosamente los resultados.

Y después llegó una noticia no buena, sino increíble: ¡el joven era Steve!

Cuando María supo que seguía vivo, no pudo contener las lágrimas. ¡El momento con que había soñado toda su vida por fin se hizo realidad! Cuando vio a Steve por vez primera después de tan larga separación, se sentía nerviosa y eufórica al mismo tiempo. Madre e hijo se abrazaron, y este encuentro no pudo ser más hermoso y sobrecogedor.

¡Se convirtió en un hombre muy guapo! Han pasado 20 años, pero el amor que los une sigue siendo fuerte.

Para Steve, este momento estuvo lleno de emociones fuertes. “Fue un shock“, expresó él. “No sabía si ella seguía viva o no. Recibir una llamada para comunicarme que habían encontrado a mi madre y que ella me había estado buscando fue como un cubo de agua fría. ¡Pero qué bien, qué bien!”.

Con motivo de este reencuentro largamente esperado, el joven trajo un regalo muy especial para su mamá: fotografías de él. María, quien había pasado más de dos décadas mirando la única foto que tenía de su hijo, no tenía palabras para describir su felicidad.

María y su hijo tenían mucho que contarse. Steve estaba estudiando Derecho en México, pero tenía la esperanza de continuar sus estudios en Estados Unidos. Estar cerca de María sería una gran oportunidad de compartir nuevas experiencias que compensaran un poco todas las que se perdieron durante el tiempo que estuvieron separados.

En cuanto a Valentín, el “padre secuestrador”, ha desaparecido una vez más sin dejar rastro alguno. Incluso algunas personas han dicho que murió. Pero lo más importante para María y Steve es disfrutar de una nueva vida juntos.

Puedes ver la historia completa en este vídeo (en inglés):

La historia de esta madre que encontró a su hijo dos décadas después de su secuestro es sencillamente increíble. Y es un excelente recordatorio de que sí es posible que sucedan cosas tan sorprendentes como esta en la vida. ¡No perdamos la esperanza nunca!

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